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Un testigo nombró a otro integrante de la CNU que se declaró “partícipe” del asesinato del “cachorro Rave”

En 1975 Diego Rubini era amigo del barrio de Ricardo Arturo Rave. Ante el TOF Nº1 nombró a Patricio ‘Recalde’ Pueyrredón como un “confeso” integrante de la CNU que le dijo a su padre Raúl Rubini haber sido “partícipe” del asesinato del “cachorro Rave”, en alusión a Patulo, militante de la UES.

Por Gabriela Calotti

Las familias Rubini y Rave vivían a media cuadra en la zona de 8 entre 42 y 43 de La Plata. Se habían hecho amigas como sus hijos Diego y Patulo, a tal punto que madres e hijos pasaban los días de verano en las piletas que el sindicato de Obras Públicas, AMEMOP tenía en el Parque Pereyra Iraola. El lunes, durante su declaración testimonial ante el Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata, Rubini aseguró que Patulo Rave siempre se quedaba a dormir en su casa pero para fines de diciembre de 1975 “le dije que me iba de viaje” y “se fue a dormir a su casa paterna”.

“Ya en 1975 Patulo ni vivía en la casa de él (ndlr: casa familiar). Yo tampoco sabía donde vivía. El me decía que vivia en el Gran Buenos Aires. Pero cuando venía a La Plata él se quedaba en mi casa. Lamentablemente en los días de diciembre del 75 le dije que me iba de viaje, pero que podía venir a casa porque mis padres lo querían como a un hijo. Pero la noche del 23 de diciembre, como yo no estaba. Se fue a dormir a su casa paterna”, se lamentó al explicar al Tribunal el vínculo que tenían ambos muchachitos.

Patulo fue secuestrado de su casa familiar la madrugada del 24 de diciembre de 1975 de su casa familiar por una patota de la Concentración Nacional Universitaria (CNU), una banda paraestatal armada de ultraderecha peronista, que irrumpía brutalmente en las casas de sus víctimas. Esa noche tenían zona liberada en el barrio. Al menos dos autos llegaron al domicilio de la familia Rave. La CNU venía sembrando una violencia política sinigual en la ciudad desde al menos 1974, dos años antes del golpe cívico-militar.

“Me enteré del fallecimiento, en realidad me entero el 24 de diciembre. Estaba en la casa de mi hermana en horas de la tarde, me dice mi padre que un amigo de él que se llamaba Patricio Errecalde Pueyrredón (ndlr: fue mencionado por testigos como Errecarte Pueyrredón) aunque sospechamos que el apellido Pueyrredón no era real, le dijo que habían matado al ‘cachorro Rave’. En ese momento no supe quién era el ‘cachorro Rave’ porque Patulo era el del medio, había otros que son más chicos. Con posterioridad me enteré que el ‘cachorro Rave’ al que aludía este personaje era Patulo”, precisó Rubini interrogado por el abogado Pablo Llonto querellante particular por la familia Rave.

“¿Eso se lo dice este señor que usted dice que se llamaba Patricio Recalde Pueyrredón a su papá?”, preguntó Llonto.

“Sí, era confeso militante de la CNU”, respondió Rubini.

“¿Recuerda en qué circunstancias le dijo esto su papá?”, insistió el letrado querellante.

“Fue el mismo 24 porque él llega a la casa de mi hermano en horas de la tarde y me dice ‘vengo de verlo a Patricio y me dijo tal cosa’”, antes de agregar que ese tal ‘Recalde’ Pueyrredón “se confesaba como partícipe de eso”, en relación al secuestro y asesinato de Patulo Rave.

“¿Supo a qué se dedicaba Recalde Pueyrredón? ¿Era conocido en La Plata?”, interrogó Llonto después.

“Tengo entendido que era librero. Vivía por City Bell, sobre el camino Centenario en estas casas inglesas, pero no sé mucho más”.

“Para que nos de el contexto de la época en La Plata ¿Usted en aquellos años tenía conocimiento de lo que se conocía como la CNU?”, inquirió el letrado. “Sí por supuesto. La CNU estaba muy presente en ese momento. Ya había hecho varios asesinatos”, respondió.

Abogado jubilado y empresario, Rubini, cuya familia vivía entonces en la calle 43 casi esquina 8 de esta ciudad, prestó declaración en la audiencia número 12 de este segundo juicio contra la CNU platense ante la presencia en la sala del cuarto juez del tribunal, Ricardo Basílico. Sus colegas Jorge Gorini, Fernando Minguillón y María Gabriela López Iñiguez siguieron la audiencia de forma virtual.

También por zoom siguieron el desarrollo de esta audiencia los tres imputados: Carlos Ernesto “El Indio” Castillo y Juan José “Pipi” Pomares desde la Unidad Penitenciaria Nº34 de Campo de Mayo y Antonio Agustín “Tony” Jesús desde su domiciliaria en Villa Elisa. Sus abogados defensores, Fernando Castejón, Juan Domingo Pesquera y Natalia Caprarulo hicieron lo mismo.

Por parte del Ministerio Público Fiscal en la sala estuvo la auxiliar fiscal Ana Oberlín. El fiscal general Gonzalo Miranda siguió la audiencia de forma virtual. Al igual que los abogados Pablo Llonto y Rodrigo Cano, querellantes particulares por las familias Rave y Urrera. En cambio las abogadas Camila Gerini, por la subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires y Pía Garralda por la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos, estuvieron presentes en la sala.

Rubini, ya abogado, pudo ver las fotos del cuerpo de Patulo: “no fue un asesinato, fue una masacre”

Tras el asesinato de Patulo perdió contacto con la familia Rave. “Por lo menos durante 6 años, hasta que me encuentro casualmente con Federico y ahí retomo el contacto”, recordó el testigo, antes de precisar que una vez que se recibió de abogado, en 1982 “Marucha, la madre de Patulo, me pide ayuda en la reconstrucción de este caso. Ver causas penales, vi la causa penal que se formó con motivo del hallazgo del cuerpo, vi recortes periodísticos, traté de ayudarla”, contó.

“¿Usted vio la causa en un juzgado?”, preguntó Llonto.

“Sí, la vi en los archivos de los juzgados penales que estaba en el subsuelo de 8 entre 56 y 57.

Vi la causa y si me permite el Tribunal recuerdo -dijo el testigo antes de bajar la cabeza y hacer una pausa con la voz trabada por la angustia- … Lo mas difícil de esto fue ver las fotos de Patulo. No fue un asesinato, fue una masacre. Las fotos eran de un cadáver mutilado. Heridas múltiples. Una cosa espantosa. En su momento no me animé a decirle de esas fotos a la madre. Creo que ya tenía suficiente dolor”, confesó.

Rubini dijo que no recordaba otros elementos de la causa. “No había muchos datos” excepto “el hallazgo del cuerpo por 17 y 80”. “Lo impactante eran las fotos. Nunca había visto una cosa semejante”, sostuvo.

Volviendo a los años previos al asesinato de Patulo Rave, Llonto le preguntó al testigo si iban al balneario de los empleados del Ministerio de Obras Públicas. “Si (…) tenía unos balnearios en el Parque Pereyra Iraola que ya no existen más. Durante los años anteriores a esto íbamos todos los veranos las dos familias juntas. Mi mamá y la madre de Patulo iban en auto y nosotros íbamos en micro porque no entrábamos todos. Eramos muy conocidos ahí porque conocíamos a todos el mundo”, precisó.

Y aclaró que con posterioridad a lo ocurrido con Patulo “yo dejé de ir, pero mi mamá seguía yendo y un día, un matrimonio, que eran asiduos concurrentes conocidos, de apellido Colavista, le contaron que uno de los bañeros que conocíamos, que Patulo conocía, que trabajaba en la Policía Federal, les dijo que había participado del hecho y excusándose de que si no era él, hubiera sido otro. Era uno de los dos bañeros que había en esa pileta”, sostuvo.

De ese guardavidas no recordó el nombre, pero sí mencionó a otro que trabajaba allí. “El otro se llamaba Cleto o le decíamos Cleto. Quizá se llamaba Anacleto (…) No recuerdo”, respondió.

Para 1975 el barrio donde vivían se había vuelto inseguro y recordó las dos bombas que meses antes de diciembre le pusieron a la casa de los Rave. (ndlr: en audiencias anteriores otros testigos indicaron que la primera fue desactivada por un vecino policía pero la segunda destrozó la entrada de la casa)

Rubini confirmó que el asesinato de Patulo Rave fue publicado en los diarios El Día y La Razón en su edición vespertina.

Rubini dijo ante el Tribunal que Patulo era militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y que de los nueve hermanos, seis mlitaban. Agregó que “otros dos fueron asesinados” y otro estuvo preso hasta 1984. “Era una familia muy politizada. Era un barrio politizado que sufrió un castigo muy importante durante la dictadura y durante la pre-dictadura”.

La próxima audiencia está prevista para el lunes 8 de junio a las 9.30 hs.

Castillo, Pomares y Jesús, considerados activos integrantes de la CNU, están imputados en este juicio por 13 víctimas, de las cuales 9 fueron asesinadas. Las víctimas eran estudiantes con militancia política y/o actividad gremial en sus trabajos: Jorge Rosendo Ruda, Ricardo Arturo Rave, Alcides Emilio Méndez Paz, Daniel Rayson Midon, Carlos Alberto Sathicq, Horacio Salvador Urrera, Leonardo Miceli, Graciela Herminia Martini, y Néstor Hugo Dinotto. Las otras víctimas secuestradas y sometidas a tormentos son Walter Fabián Martini, Elia Zanata, Daniel Pastorino y Adelaida Ursula Barón. Nueve de ellos fueron asesinados. A la CNU se le atribuyen más de 70 asesinatos en La Plata y alrededores.

Durante el desarrollo de este juicio oral y público, que comenzó el 23 de febrero de este año, está previsto que declaren unos 66 testigos, entre sobrevivientes, familiares de víctimas y testigos de contexto.

La CNU, brazo universitario de la Triple A, actuaba con una brutalidad extrema, en zonas liberadas por la policía bonaerense y el Ejército y abandonaba los cuerpos de sus víctimas en lugares públicos, algunos alejados de la ciudad, como caminos, arroyos o la vera del Río de La Plata. Gran parte de la militancia de entonces conocía a los integrantes de la CNU, entre los cuales los más expuestos, porque además iban a ver partidos de fútbol en La Plata, eran Castillo y Pomares. La CNU rompía asambleas, irrumpían armados en facultades y amedrentaban a quienes militaban y con quienes compartían lugares de trabajo, según numerosos testimonios de jóvenes de entonces, que los recuerdan con sobretodos largos y oscuros donde ocultaban sus armas.

Las audiencias de este segundo juicio contra la CNU platense, son mixtas, es decir presenciales con público en la sala y virtuales. Participan estudiantes de Escuelas de Educación Secundaria, en el marco del Programa “Escuelas con Memoria”, realizado entre la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia y sindicatos docentes bonaerenses. 

Son transmitidas en directo por los canales de Youtube del Poder Judicial (https://www.youtube.com/@pjn-videoconferencias); por la página web del Centro de Información Judicial (CIJ) (www.cij.gob.ar); y por el canal de Youtube de La Retaguardia TV, único medio de comunicación que desde hace años transmite en directo juicios por delitos de lesa humanidad (https://www.youtube.com/user/laretaguardia).