El “Negro” Páez fue activista gremial del frigorífico Swift y su testimonio pertenece a los Juicios por la Verdad llevados a cabo en 2007.

Audiencia 54 del juicio de lesa humanidad
Fue en la audiencia 54 del jueves 20 de marzo y la declaración de Paez fue en calidad de testigo de la ciudad de La Plata, donde fue secuestrado en 1976 durante la última dictadura cívico militar, detenido desparecido en Comisaría 9 y otros lugares, y posteriormente liberado en el año 81. Falleció en el 2015.
En el video se pudo escuchar la lectura, en voz de la secretaria, de la declaración de Páez en la causa “Schaposnik, Eduardo sobre averiguación”.
“Yo fui detenido el 21 de abril de 1976 en mi domicilio de Berisso, por fuerzas que respondían al Batallón de Infantería de Martina número 3 de La Plata. Me revisaron toda la casa y me dicen que me tienen que llevar porque yo sabía algunas cosas. Yo era delegado gremial en Swift y era conocida mi militancia en el Partido Comunista. Estaban todos uniformados y a cara descubierta. A los vecinos les dijeron que Me subieron a una camioneta, a las cuadras paran y me dicen que me tire al piso, me encapuchan y me llevan a la Subprefectura Nacional Marítima del puerto de La Plata y ahí el trato medianamente cordial o legal se termina”, relató sobre su detención en aquella oportunidad.
Luego describió los tormentos padecidos durante su secuestro. “Me ponen contra la pared, y el guardia se la pasa diciendo que a la noche voy a conocer la máquina, se la pasa golpeándome los tobillos y las costillas: ‘vos sos el comunista, ahora vas a conocer quiénes somos nosotros y las vas a pagar todas’. A la noche me sacan, me llevan por los pasillos, yo estaba con la capucha y no veía nada. ‘Acá está Páez’. Me golpean en el estómago, me dicen: ‘cuidado, no te caigas’ y me preguntan: ‘¿qué es lo que tienen ustedes en el frigorífico Swift y qué conexión tenés con los montoneros?’. ‘Yo te tengo que hacer decir la verdad sí o sí y el trato cambia’. Me sacan la ropa, me tienden en una mesa corta, me atan y empiezan a torturarme con la picana eléctrica siempre con las mismas preguntas, qué tipo de organización hay en Swift, largan una cantidad de nombres que yo no conocía y estuve en esa situación no sé cuánto, perdí la noción del tiempo…Ya me habían amenazado de muerte durante la tortura, que cantara, que era la única manera de salvarme, que negros como yo había muchos y que ellos habían matado un montón y que podía aparecer a cualquier lado”. Al otro día nos trasladan, reconozco a dos compañeros del frigorífico, ellos me reconocen a mí y nos llevan tirados en el piso del automóvil, encañonados permanentemente, hasta la dependencia de la policía de Buenos Aires que es en 1 y 59”.
A continuación dio detalles de la cotidianidad durante el mes de mayo, cómo cambiaban las condiciones de detención según quién estaba a cargo, dio nombres de detenidos desaparecidos que pasaron por allí en esos días. “Ese lugar era un depósito en el que había tres caminos: se podía salir a la calle en libertad, se podía salir hacia la cárcel o se podía salir sin destino cierto para no aparecer más. Nosotros presenciamos el método durante todo el mes de mayo”.
“Ahí no era el centro de tortura, todos contaban un viaje de 35, 40 minutos, que bajaban escaleras, no todos eran trasladados al mismo lugar por lo que contaban cuando volvían. Ahí hubo un caso, el de Salvador Schaposnik, un hombre mayor detenido con su esposa, que fue humillada terriblemente y vinieron en muy malas condiciones en el mes de julio. No nos sacaron más las vendas, ni las esposas, no nos permitieron higienizarnos, hubo una gran cantidad de gente en tránsito, no alcanzaban las camas, ni las mantas, apagaron la estufa que había en el centro, muy mal alimentados, todos con principio de gripe”, narró.
Finalmente, se pudo escuchar el momento en que Roberto conoció a Eduardo Schaposnik, ya que les habían sacado las vendas, y dijo que Eduardo había llegado muy deteriorado, que había sido entre 8, 9 o 10 de julio. “Él venía de estar en los calabozos donde los tratos eran vejatorios con una violencia demencial. Los policías nos decían: ‘ustedes se quejan pero los que están realmente mal son los que están en los calabozos’”.
“Fui puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional el día 20 de julio de 1976, nos comunican que somos trasladados a la unidad penitenciaria número 9, con una cantidad de compañeros más”.
Se dispuso un cuarto intermedio hasta el jueves 3 de abril a las 9hs cuando se dará inicio a la presentación por las ampliaciones de la acusación.