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La última dictadura cívico-militar tuvo como uno de sus principales objetivos desarticular la participación política y las experiencias de militancia que, desde distintos espacios, buscaban transformar la realidad social. La persecución, la desaparición forzada y el terrorismo de Estado impactaron de manera directa en organizaciones políticas, sociales, sindicales y estudiantiles, dejando marcas profundas que aún hoy atraviesan nuestras memorias colectivas.

En este eje las y los invitamos a recuperar experiencias de militancia locales: historias de organizaciones barriales, grupos de familiares, de hijas e hijos y nietas y nietos de personas detenidas desaparecidas de su localidad, así como también los archivos locales de la memoria y las políticas de señalización de sitios vinculados al terrorismo de Estado.

Así como surgieron resistencias en dictadura, las marcas que dejó este proceso fueron generando formas de organización, de construcción de memoria y de resignificación de nuestra historia a lo largo de estos 43 años de democracia. Por eso proponemos establecer diálogos entre las experiencias de ayer y de hoy, especialmente a partir de la militancia estudiantil y los centros de estudiantes. A 50 años de la Noche de los Lápices, resulta central reflexionar sobre el rol de las juventudes, la lucha por el derecho a la educación y la participación política, recuperando continuidades, transformaciones y desafíos actuales. En ese sentido podemos reflexionar sobre ¿Cuál es el rol del Estado? ¿Qué lugar ocupó en dictadura? ¿Y en democracia? ¿Todas las democracias son iguales? ¿Cuáles fueron los proyectos políticos que generaron políticas reparatorias? ¿Cuáles fueron los períodos de mayor impunidad? 

Invitamos a retomar los juicios por delitos de lesa humanidad como una política fundamental de Memoria, Verdad y Justicia, que reafirma el compromiso democrático del Estado y su responsabilidad en la investigación, el juzgamiento y la reparación histórica frente a los crímenes cometidos durante la última dictadura. Este eje también invita a incorporar memorias históricamente silenciadas, como las memorias travesti-trans, reconociendo las violencias específicas ejercidas por el Estado y las luchas por el reconocimiento, la identidad y los derechos. En la misma línea, se propone trabajar con colectivos de excombatientes de Malvinas, recuperando sus experiencias, demandas y memorias, y reflexionando sobre soberanía, democracia y paz.