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Prestaron testimonio parientes de las familias Amestoy y Trod

Derechos Humanos de la Provincia es querellante en este juicio y acompaña a los testigos a través de la Dirección de Acompañamiento a Grupos en Situación de Vulnerabilidad.

Audiencia 27 del juicio de lesa humanidad

En esta audiencia 27 llevada a cabo este martes 25 de marzo por el Tribunal Oral Federal N°2 de Rosario, encabezado en esta oportunidad por el juez Román Pablo Lanzón, avanzó con la etapa de producción probatoria y prestaron testimonio de modo virtual Florencia Amestoy y  Vilma Mellano.

Los delitos que se juzgan de lesa humanidad son los cometidos durante la última dictadura cívico militar en la jurisdicción del Área Militar 132, que abarcaba gran parte del noroeste de la provincia de Buenos Aires integrado por los partidos de San Nicolás, Ramallo, San Pedro, Baradero y Pergamino; y tiene 12 imputados en delitos de lesa humanidad cometidos contra 74 víctimas.

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El primer testimonio de modo fue de la testiga Florencia Amestoy, quien es sobrina de Omar Darío Amestoy y María del Carmen Fottolini, y prima de María Eugenia y Fernando, de cinco y tres años, que fueron asesinados en la Masacre de la calle Juna B. Justo en San Nicolás de los Arroyos.

Omar era un militante social oriundo de la ciudad de Nogoyá (Entre Ríos), militaba en el Ateneo Universitario, era de profesión escribano y al momento del asesinato de toda su familia se encontraban viviendo en una casa operativa de Montoneros. 

La vivienda fue bombardeada y lanzaron de gases lacrimógenos que afectaron los pulmones de los chiquitos, que pese a estar cubiertos con colchones y frazadas húmedas, perdieron la vida. También asesinaron a otra compañera de la organización, Ana María del Carmen Granada, que estaban con su hijo Manuel Gonçalvez Granada, único sobreviviente de la masacre.

“Es una historia que siempre fue narrada en mi familia, de lo sucedido, siempre estuvo muy presente en la familia Amestoy, sobre todo en boca de mi abuela y después de mi viejo. Lo que sabemos es que el 19 de noviembre de 1976, mi abuela, Ofelia Font de Amestoy,  recibe una llamada anónima en Nogoyá, donde dicen que los habían matado a todos y que la nena, María Eugenia, estaba viva. En simultáneo, mi viejo que vivía en Corrientes, ve en el diario una nota con el titular, como era esa época, “Subversivos abatidos” o algo así”, empezó narrando Florencia.

De este modo, también relató todo el derrotero que tuvo su familia hasta enterarse del asesinato de toda la familia, de la detención que sufrieron sus abuelos cuando estaban en esas averiguaciones, la posterior recuperación de los cuerpos y los problemas de salud letales que padecieron sus abuelos haber experimentado esos terribles hechos. 

Finalmente, contó cuando conoció a Manuel Gonçalvez Granada en el año 2004 por medio de un historiador, Ernesto Rodríguez, que estaba investigando los hechos represivos de la zona, sobre todo del cordón industrial de San Nicolás y Villa Constitución,  y resaltó la importancia de llevar cabo este juicio en este “contexto negacionista, donde hay que cuidar la democracia, agradezco también poder ser parte de este proceso judicial, de poder contar esta historia, es una historia difícil de contar, que parece que a veces se internaliza, pero que también se hace porque es un homenaje para mi familia, para mis abuelos, y es necesaria contarla y necesario que estos juicios tenga celeridad”, dijo Florencia muy conmovida. 

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El segundo testimonio de modo virtual fue de la testiga Vilma Mellano, quien es cuñada de Jorge Luis Trod, secuestrado y desaparecido en Zárate al igual que su mujer, Cecilia Marfott, el 10 de enero de 1978.

Vilma estaba casada con Carlos Alfredo Trod, y con respecto a la militancia de sus familiares y los hechos, dijo que ellos militaban desde muy jóvenes en la ciudad de Esperanza, que lo hacían de “una forma muy solidaria”, ayudaban a las familias en la construcción de excusados, difundiendo normas de higiene y haciendo tomar conciencia sobre la importancia de vacunar a los niños.

En el año 1975 se mudan a Santa Fé, y relató que luego no sabían que tenían una “participación tan activa y peligrosa”, y que se dieron cuenta recién cuando ya vivían en San Nicolás, en el año 76, en el barrio de Las Mellizas, cuando integraban la agrupación Montoneros.  

Luego de eso relató el asesinato en Córdoba de su otro cuñado, Jorge Trod y lo padecido por sus suegros que fueron los que viajaron hasta la otra provincia. “Fue terrible lo que vivió esa pareja, era terrible verlos, y andaban con Mariano y Carolina a la arrastra”, dijo en relación a los padres de su pareja.  

La próxima audiencia quedó fijada para el martes 8 de abril a las 9hs.