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Exhiben en el Juicio CNU II testimonio de militante de la JP secuestrado la noche que cayeron Castillo y Pomares

La madrugada del 1 de mayo de 1976, la patota de la CNU intentó secuestrar a Juan Carlos “el Vaca” Arias. Castillo y Pomares terminaron en la Unidad 9, y Arias secuestrado en el Cuerpo de Infantería de la Policía en 1 y 60.

Audiencia 17 del juicio CNU II La Plata

Por Gabriela Calotti

“La madrugada del 1 de mayo de 1976, a eso de la una o dos de la madrugada, se sienten ruidos, golpes en la puerta (…)  por la mirilla veo quienes estaban afuera y le digo a mi viejo ‘no abras, me vienen a buscar a mi’”, explicaba el 7 de julio de 2017 Juan Carlos “el Vaca” Arias, militante de la JP, dirigente peronista y ex concejal platense durante su declaración testimonial ante el Tribunal que llevó adelante el primer juicio contra la Concentración Nacional Universitaria (CNU), banda paraestatal de ultraderecha peronista que está siendo nuevamente juzgada este año por 13 víctimas, 9 de las cuales fueron brutalmente asesinadas en los meses previos al golpe cívico-militar.

Su testimonio fue exhibido este viernes 21 de agosto en el marco de la audiencia número 17 que tuvo lugar de forma virtual ante el Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata, presidido ahora por el juez Jorge Gorini. También asistieron al zoom los jueces Gabriela López Iñiguez, Fernando Minguillón y Ricardo Basílico.

Aquella madrugada Arias vio en la puerta de su casa a dos de los imputados en este juicio: Carlos Ernesto “El Indio” Castillo, señalado como líder operativo de la banda armada, y a Juan José “Pipi” Pomares, otro de los miembros más activos. Contó que en ese mismo momento llegó una unidad policial de la Comisaría 5ta y luego el Ejército “con soldados que se distribuyeron por toda la cuadra”. Precisó que vio al “Indio Castillo cuando fue a hablar con la policía que les pedía que ‘depusieran las armas’.

Por entonces Arias vivía en la calle 55 entre 25 y 26, con su señora, su hija y sus padres, y militaba en organizaciones barriales.

Castillo y Pomares fueron detenidos esa noche, juzgados supuestamente y condenados por los delitos de robo y asociación ilícita y en principio trasladados a la Unidad 9 de La Plata, que desde antes del golpe ya alojaba a presos políticos.

Arias no se salvó. Fue secuestrado por la Policía bonaerense y por el Ejército y permaneció en cautiverio durante seis meses en el centro clandestino de detención (CCD) que funcionó en el Cuerpo de Infantería de la Policía ubicado en 1 y 60 en esta ciudad, donde fue sometido a torturas.

“Me llevaron a la comisaría 5ta sin esposarme. Cuando hago la intentona de bajar, me dicen ‘no, usted acá, no baja’”, relataba Arias, que falleció en mayo de este año. “Me llevaron a 1 y 59 donde la gente de Infantería me recibió con todos los honores como corresponde”, contaba con ironía ante el Tribunal que presidía el juez Germán Castelli en 2017, cuando Arias tenía 68 años.

Sólo dos de los imputados, Pomares -que está en la unidad penitenciaria número 34 de Campo de Mayo- y Antonio Agustín “Tony” Jesús, que cumple domiciliaria en Villa Elisa, presenciaron de forma virtual la audiencia de este viernes. A Castillo, que también está en la U34, no se lo vio.

Sobre ellos pesan, según el derecho penal, los delitos de homicidio doblemente calificado, privación ilegal de la libertad, tormentos, violación de domicilio y daños contra 13 víctimas, perpetrados en los meses previos al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 del que se cumplieron 50 años.

La madrugada de su secuestro, Arias, que tenía 27 años, vio en la puerta dos o tres autos y calculó que la patota de la CNU estaba integrada por unas “12 o 13 personas (…) vestidas de civil” entre las que identificó a “Castillo, Pomares, Quinteros, Masota y Supera”, apellidos de conocidos integrantes de la banda paraestatal que perseguía a militantes de izquierda y del peronismo revolucionario, en su mayoría estudiantes secundarios, universitarios y delegados gremiales.

Interrogado por Castelli acerca de cómo los conocía, Arias respondía entonces: “los conocía de cruzarlos en la política. No compartíamos el mismo espacio. Ellos pertenencían a la CNU y yo a la Juventud Peronista”, y especificaba que militaba desde los 13 años.

Hacia mediados de la década del 90, Arias fue concejal platense, coincidiendo con parte de los mandatos como intendente de La Plata de Julio Alak (1991-2003). Por esos años “me crucé con Pomares alguna vez en la Municipalidad pero nunca hablé con él”, respondió a Castelli. Por esos años, Arias declararía en el Juicio por la Verdad.

“A Castillo personalmente no lo vi nunca más después de aquella noche”, afirmó el testigo, que tras su declaración de 2017 dejó al Tribunal una serie de recortes del diario local sobre lo sucedido la noche de su secuestro con “el detalle de las personas que fueron detenidas y la cantidad de armamento que tenían”, dijo, al ser preguntado sobre si su caso había tenido repercusión en los medios de comunicación.

Interrogado acerca de otras víctimas de la CNU, Arias mencionó a Rodolfo “el turco” Achem y Carlos Miguel, pertenencientes a la UNLP y al gremio no docente de la Universidad, y a Carlos Domínguez, secretario general del Sindicato del Turf, secuestrado y asesinado por la organización de ultraderecha peronista el 12 de febrero de 1976. Su caso fue justamente abordado en ese primer juicio, donde el testimonio de su hija, puso en evidencia que la patota además de secuestrar, robaba y saqueaba pertenencias de las víctimas y sus familias durante sus allanamientos ilegales.

¿Cómo le consta que Castillo y Pomares pertenecían a la CNU?, le preguntaron a Arias en 2017. “Todos lo sabían en las organizaciones juveniles y políticas. Era público y notorio”, respondió.

En este segundo juicio contra la CNU platense se ventilan los secuestros y/o asesinatos de Jorge Rosendo Ruda, Ricardo Arturo Rave, Alcides Emilio Méndez Paz, Daniel Rayson Midon, Carlos Alberto Sathicq, Horacio Salvador Urrera, Leonardo Miceli, Graciela Herminia Martini, y Néstor Hugo Dinotto. Las otras víctimas secuestradas y sometidas a tormentos son Walter Fabián Martini, Elia Zanata, Daniel Pastorino y Adelaida Ursula Barón. De estos 13 casos, 9 víctimas fueron asesinadas.

La CNU, brazo universitario de la Triple A, actuaba -principalmente en La Plata- con una brutalidad extrema, en zonas liberadas por la policía bonaerense y el Ejército y abandonaba los cuerpos de sus víctimas en lugares públicos, algunos alejados de la ciudad, como caminos, arroyos o la vera del Río de La Plata. Se le atribuyen unos 70 asesinatos, en los que dejaban su marca: cuerpos acribillados a balazos y expuestos en lugares públicos en las afueras de la ciudad, en la mayoría de los casos.

La próxima audiencia de este juicio que comenzó en febrero pasado, tendrá lugar el jueves 3 de septiembre a las 9.30 horas.

Las audiencias de este segundo juicio contra la CNU platense, son mixtas, en general, es decir presenciales y virtuales. Son transmitidas en directo por los canales de Youtube del Poder Judicial (https://www.youtube.com/@pjn-videoconferencias); por la página web del Centro de Información Judicial (CIJ) (www.cij.gob.ar); y por el canal de Youtube de La Retaguardia TV, único medio de comunicación que desde hace años transmite en directo juicios por delitos de lesa humanidad (https://www.youtube.com/user/laretaguardia).